
Los crímenes de odio contra los judíos se duplicaron el año pasado en la localidad sueca de Malmö. Casi ochenta personas fueron agredidas por su confesión religiosa, lo que está provocando un éxodo de esta comunidad hacia otros países.
Sólo durante el último año en Malmö, Suecia, han quemado una sinagoga que daba servicio a 700 fieles, y han profanado varios cementerios. Hombres encapuchados cantan alabanzas a Hitler cuando pasean por las calles, y los judíos de esa localidad sueca se sienten desbordados.
Judith Popinski, sobreviviente del Holocausto, llegó a Malmö hace 60 años cuando fue liberado el campo de concentración donde casi muere de tifus. Esa ciudad la recibió con grandes muestras de amabilidad y allí ha vivido con su familia felizmente hasta ahora que las cosas han cambiado. En el último año los ataques antisemitas han aumentado considerablemente y se calcula que unas 30 familias judías han dejado Estocolmo al no sentirse protegidos. La señora Popinski dijo a The Daily Telegraph que nunca pensó que volvería a ver expreso odio por los judíos y, desde luego, no en Suecia. "Este nuevo odio proviene de los inmigrantes musulmanes. El pueblo judío ahora tiene miedo", apunta.
Los hebreos de Malmö no sólo acusan a los musulmanes, sino también a los políticos, que no protegen a los judíos. Sus críticas van dirigidas al alcalde de izquierda que ha estado en poder durante los últimos 15 años, por dejarles desprotegidos.
Noé, en cierta forma, fue bautizado a través de las aguas del diluvio para ser el patriarca de una nueva generación en esta tierra.