Una de las ciudades más importantes del Asia Menor occidental. Fundada
por los griegos eolios, más tarde llegó a ser una ciudad jónica
incorporada a la confederación jónica. Esmirna era una de las 7
ciudades con pretensiones de ser la cuna de Homero. Después de su
destrucción por los lidios en el siglo VI a.C., fue un lugar de poca
importancia por algún tiempo, hasta que Alejandro reconoció su
ubicación ideal y ordenó su reconstrucción; fue reedificada por
Lisímaco de acuerdo con los planes de Alejandro (301- 281 a.C.).
Después de esto creció rápidamente, y llegó a ser una de las ciudades
costeras más ricas del Asia Menor. En el 133 a.C. Esmirna formó parte
de la provincia romana de Asia, y en el período imperial fue uno de
los centros más fuertes del culto al emperador en el Asia Menor. En la
ciudad existía una iglesia cristiana (fines del s I d.C.), como lo
demuestra el libro del Apocalipsis al mencionar una carta a dicha
iglesia (Ap. 2:8-11). Por esa época, su espiritualidad debió haber
sido excelente, porque la carta no contiene ninguna reprensión;
mientras que, a excepción de la iglesia de Filadelfia, todas las otras
recibieron censuras. La iglesia de Esmirna podría tener origen en los
esfuerzos de Pablo, que pasó 3 años en la vecina Éfeso (Hch. 20:31).
Policarpo, obispo de Esmirna, fue quemado en la estaca cerca del
estadio de la ciudad (169 d.C.). La ciudad fue destruida varias veces
por terremotos y guerras, pero por causa de su ubicación favorable en
una bahía protegida, siempre se recuperaba. Hoy, con el nombre de
Izmir, es la tercera ciudad de Turquía.
Noé, en cierta forma, fue bautizado a través de las aguas del diluvio para ser el patriarca de una nueva generación en esta tierra.